“Estoy en contra de la novela erótica que perpetúa los roles de sumisión”: Belén Giomar, escritora.






La novela erótica, especialmente la escrita por mujeres, está de moda.  Como botón de muestra de esta nueva literatura cuyo tema central es el erotismo llevado al límite, la primera novela de Belén Giomar,  Carpe diem, baby, publicada en la editorial Tombooktu que ya  se ha encaramado en la lista de los bestseller.  

       El libro relata las aventuras sexuales de dos amigas, Eva y Sara y, según el escritor y crítico Jesús Ferrero, una de las claves que hacen más atractiva su lectura es el hecho de que las andanzas  de las dos protagonistas conforman al mismo tiempo una aventura existencial de cierto calado.





Las mujeres podemos aportar una visión del sexo más 
libre y natural.


El porno que se hace hoy es por y para hombres, 

aniquila al otro y al mismo deseo.


       Belén Giomar  ha convertido su vida en una combinación de viajes, leyes y literatura.  Frente a una copa, en el bar donde acaba de presentar su novela: Carpe diem, baby, habla  de su particular visión del feminismo, de como se relacionan los hombres y las mujeres en la actualidad y de la manera en que un nuevo tipo de erotismo empieza a surgir en su escritura.

P-Por qué una abogada como tú utiliza las horas libres que le deja su trabajo para escribir una novela.  ¿Crees que la mujer  tiene algo nuevo que aportar a la literatura erótica?

R-Lo bueno que tiene este “boom” de literatura erótica para mujeres es que el sexo deje de ser un tabú ¡otro terreno más!, exclusivo para los hombres.  Si a una mujer se le permite abandonar su eterno rol de princesa en apuros deseará otras experiencias, y no las de esclava boba de nadie.

P-Hablando de princesas en apuros, lo más vendido, sigue siendo la imagen de sumisión tópica de la cenicienta de las cincuenta sombras de Grey.

R-Yo creo que lo que se está haciendo no es realmente revolucionario, salvo excepciones que no son las que acaban en super-ventas. Lo que se hace ahora, Sombras de Grey a la cabeza, son novelas rosas con pinceladas eróticas, en las que los papeles siguen siendo tan predecibles como siempre y el machismo impera y se hace casi más fuerte porque se adueña también de la parte de lo que deberían ser nuestras fantasías.  Sin embargo Las mujeres podemos aportar a la literatura erótica lo que ya aportaron Anais Nin, Anne Marie de Villefranche o Margarete von Falkensee: una visión del sexo menos estereotipada, más libre y más natural.

P-Pero lo cierto es que el sexo se ha convertido en una manera de ganar lectores

R-Sin duda alguna. Hasta Los pilares de la Tierra basó su éxito en ese tipo de escenas. También predomina en ellas la violencia sobre las mujeres, por cierto.

P-Según la crítica, en tu primera novela, los hombres son vistos como objetos de forma bastante clínica, por encima y por debajo.

R-  En mi novela se ven a los hombres como objetos porque las protagonistas son ellas y suyos los puntos de vista. Me gustaría que las mujeres fueran tan libres para sentir y para expresarse como lo son los hombres, y que un libro como Carpe Diem, baby les entretenga y les divierta. Por eso está escrito en clave de humor.

P-¿Hay más lectoras que lectores de novela erótica?

R- Hay más lectoras que lectores, en este y en todos los géneros. La cultura está en nuestras manos, por eso me da tanta rabia que no utilicemos esta baza para darnos poder a nosotras mismas.


“Las mujeres leen, los hombres ven películas o Internet o sea, porno. Un Porno en el que las mujeres no cuentan”



P-Almudena Grandes acusa la novela erótica que se hace ahora de reaccionaria y ajena a los conflictos socio-económicos del momento

R-A mí las "Edades de Lulú" no me gustó mucho en su momento aunque tengo intención de releerla para ver como ha superado el paso del tiempo. Y ,desde luego, no es reaccionaria.  En Carpe diem, baby  he aprovechado para mostrar mi opinión sobre la sociedad actual, sobre todo con el personaje de Sara. Si consiguiera con mi libro despertar alguna conciencia femenina dormida, y hacerle ver que sus deseos y sus derechos son tan importantes como los de cualquier otra persona, me daría por más que satisfecha.

P-¿Qué diferencia al lector de literatura erótica del usuario de  internet, vídeos y otros soportes también muy utilizados para este tipo de contenidos? ¿Tienes alguna idea, por ejemplo, de cuál es el perfil es el de tus lectores?

R-Las mujeres leen, los hombres ven pornografía en películas o Internet. Pero es un porno en el que, salvo excepciones, las mujeres no cuentan. No es que a las mujeres no nos guste esta temática, es que no la hacen para nosotras.

P-Crees que hay algo nuevo que decir en un campo en el que se ha dicho tanto?

R-Sí, sin duda. Por ejemplo que la libertad es el bien más preciado de cualquier ser humano, por ello  perpetuar roles de sumisión me parece como mínimo patético. 

P-¿Sabes cuál es el perfil tipo del lector de literatura erótica?


R- El perfil de mis lectoras -en su mayoría mujeres, aunque 

me ha sorprendido la buena acogida entre los hombres- 

tienen entre  veinte y cincuenta y cinco años. El 99% de 

ellas vienen buscando historias eróticas de verdad, no 

novela rosa con ligero toque verde. Lo que me más me 

gusta de los comentarios que me hacen mis lectoras es que 

se sienten identificadas con las dos protagonistas. 

Identifican en sus experiencias muchas de sus fantasías y 

hasta reconocen a los hombres con los que Eva y Sara 

tratan.  



P-Según el filósofo Byung-Chul Han , autor de “La agonía 
del Eros” y de “La sociedad del cansancio” : El porno es la 
antípoda de Eros y aniquila la sexualidad misma. Bajo ese 
aspecto, dice, es incluso más eficaz que la moral ¿Estás de 
acuerdo con ese aserto?

R-He leído a Han y su Agonía del Eros, y estoy de acuerdo con él en muchas cosas, entre ellas en esta que comentas. El porno que se hace hoy, por y para hombres, aniquila al otro, al mismo deseo. Lo malo es que ese porno decadente y degradante inunda toda nuestra sociedad actual. ¿De qué si no esa proliferación de siliconas, vulvas operadas, labios hinchados o músculos de gimnasio y esteroides? Sí, para destruir el erotismo, es mucho mejor que cualquier discurso moral, sin lugar a dudas. 


Comentarios

  1. Nunca lo había visto así, pero es verdad: el porno tiene la cualidad de cargarse la sexualidad más que cualquier moral. Qué interesante.

    ResponderEliminar
  2. Es una teoría, como tu dices, muy interesante aunque probablemente los consumifores de pornografía no piensen lo mismo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario