Los barrios ricos también se gentrifican. En la imagen, baile de sociedad en casa de los condes de Elda, hacia 1960





Hay palabras que  se ponen de moda, sobre todo por el uso que hacen de ellas los medios de comunicación. Últimamente se habla mucho de gentrificación, entendiendo como tal: el proceso por el cual la población original de un barrio es progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor.  Pero no son solo Lavapies o Embajadores los barrios que se gentrifican en Madrid, el apetito de las constructoras por las zonas más representativas de la capital ha hecho que muchos antiguos propietarios de las casas en las calles de AlfonsoXII, el barrio de Salamanca, Justicia o la colonia del Viso vendan sus pisos "de toda la  vida"  ante las suculentas ofertas de las inmobiliarias

POR QUÉ LAS CLASES ALTAS ABANDONAN SUS CASAS


Lo cierto, es que es parece bastante fácil entender que los habitantes de los barrios menos favorecidos vendan sus hogares y emigren hacia otras zonas, tal vez menos céntricas, pero que ofrecen casas nuevas a precios asequibles, si no pueden afrontar las rehabilitación de sus antiguas viviendas. Esto ha ocurrido en zonas como Lavapiés o Embajadores y posteriormente en los barrios de Salamanca o Retiro con la liberalización de los alquileres, que ha acabado con los vecinos con menores ingresos y con los pequeños comercios a favor a las grandes cadenas y los adinerados propietarios de los edificios. (Para entender estos desplazamientos y su relación con los cambios en los sectores más pudientes desde antes del 36, recomiendo leer el  magnífico libro, escrito a raíz de su tesis doctoral, de Miguel Artola, titulado "El fin de la clase ociosa", que estudia la trayectoria de las clases altas, residentes en Madrid, durante la primera mitad del siglo XX ).
Pero, ¿a qué se debe el que  gente, que goza de una buena situación económica, tome sus bártulos y abandone sus pisos para dejar que las  constructoras hagan negocios con ellos? 
Eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora y es explicable por dos motivos: la fuerza del capital y su corolario por lo cual: "casi todo puede comprarse si se espera suficiente tiempo y se tiene el suficiente dinero" y la movilidad social y económica, cada vez más rápida, que tiende a la sustitución de unas clases por otras. Si bien en otros casos también es cierta la máxima que afirma: "quien tuvo retuvo" y los descendientes de los invitados a bailes, como los celebrados antaño, en el piso de Alfonso XII  nº 44,  que muestra la foto de la portada. (En la imagen vemos a la marquesa de Llanzol y a sus hijas, Sonsoles y Cármen Diaz de Rivera, cuya historia fue el argumento de una reciente serie de televisión) aún no han descendido tantos escalones como, a primera vista, podría parecer, en el ascensor social. 



Ático de lujo en una casa rehabilitada de la calle Jorge Juan en Madrid







EL 80 POR CIENTO DE TRANSACCIONES EN EL BARRIO DE SALAMANCA CORRESPONDEN  A INVERSORES VENEZOLANOS                     



La anunciada gentrificación de un barrio como Lavapies provoca el rechazo de quienes lo ven como un lugar emblemático de una tipo de sociedad multicultural y alternativa, que defiende otro tipo de valores, distintos a los comunes entre las clases medias y burguesas. 
Este proceso, según Matías Pérez, dueño de una inmobiliaria  que ofrece pisos en esa zona a los pequeños inversores, es imparable. "Además -añade el ejecutivo-, los antiguos propietarios del barrio ya fueron desalojados hace tiempo y son emigrantes quienes ocuparon su lugar. Ahora, -enfatiza-, ¡qué más quieren los propietarios de estos pisos que el que se revaloricen sus viviendas y se mejora la limpieza y la seguridad del lugar! Aunque entiendo que a mucha gente le moleste que la proliferación de pisos turísticos esté subiendo los precios de los alquileres, solo una nueva crisis económica haría retroceder esta tendencia-concluye Matías".
Por contra, el cambio del vecindario de los barrios ricos, o las ahora llamadas zonas prime de Madrid, no ha tenido lugar hasta hace bien poco, con la llegada del capital venezolano y de otras países sudamericanos dispuestos a invertir.  Todo ese dinero se encuentra con un problema; la falta de producto, especialmente si se buscan casas enteras para rehacer al gusto de los compradores. Es decir, al modo americano de los state buildings, dotados de enormes medidas de seguridad y con vecinos, provenientes de un nivel social homogéneo. De  manera, que las ofertas son tan suculentas que muchos de los antiguos propietarios convencen al resto de sus vecinos, a veces familiares, en los casos que los edificios provengan de la herencia de un antepasado común, para vender.




Turistas por Lavapiés




                            EL ATERRIZAJE DE LOS BOLICHICOS


Recientemente, en las zonas más deseadas de la capital de España se ha producido un nuevo fenómeno: el aterrizaje de los Bolichicos, que así son llamados los empresarios que han conseguido amasar una fortuna en la Venezuela de Chávez, entre el  2009 y 2011. Ello es debido, según el economista venezolano Luis Enrique Gavazut, a la sobrefacturación salvaje por la cual el 70 por ciento de los dólares entregados para las importaciones son desviados a los bolsillos de los empresarios. Estos Bolichicos viven hoy en España y son dueños de siete empresas inmobiliarias, si bien  únicamente en una de ellas constan empleados.  Entre sus inversiones rústicas destaca la finca. El castillo del Alamín, una gran extensión dedicada a la caza, cerca de Toledo, con un palacete del siglo XII que fue propiedad del Rey Alfonso VI;  el Arzobispado de Toledo, el duque de Osuna y el primer marqués de Comillas, en 1841, hasta que en 1999 fue vendido por los descendientes del conocido indiano a Gerardo Diaz Ferrán. El embargo de los bienes del expresidente de la CEOE y su entrada en prisión, precipitó la venta de la dehesa a una sociedad gestionada por un miembro del poderoso clan . 

Comentarios